Castillos medievales

Ruina medieval Löwenburg, Siebengebirge, Bad Honnef
Ruina medieval Löwenburg

 

Además de las rutas de senderismo y los miradores, las ruinas de los castillos medievales son lugares emocionantes para ver en el Siebengebirge. Usted puede visitar tres de ellos en un día – Drachenfels, Löwenburg y Rosenau. Sí, las montañas y los castillos medievales tienen el mismo nombre, eso es un poco confuso. Además, está el castillo de Reitersdorf en Bad Honnef, a orillas del río Rin, al pie de la Siebengebirge.

Hoy en día, las ruinas del castillo son atracciones turísticas, y es un poco difícil imaginar el Siebengebirge en la Edad Media cuando se construyeron estos castillos: densos bosques por todas partes, caminos de tierra en lugar de amplios senderos para peatones, jinetes y carruajes, nieblas, sin luces y sin restaurantes. Debe haber sido intimidante, especialmente en días de niebla.

Además de las rutas de senderismo y los miradores, las ruinas de los castillos medievales son lugares emocionantes para ver en el Siebengebirge. Usted puede visitar tres de ellos en un día – Drachenfels, Löwenburg y Rosenau. Sí, las montañas y los castillos medievales tienen el mismo nombre, eso es un poco confuso. Además, está el castillo de Reitersdorf en Bad Honnef, a orillas del río Rin, al pie de la Siebengebirge.

Hoy en día, las ruinas del castillo son atracciones turísticas, y es un poco difícil imaginar el Siebengebirge en la Edad Media cuando se construyeron estos castillos: densos bosques por todas partes, caminos de tierra en lugar de amplios senderos para peatones, jinetes y carruajes, nieblas, sin luces y sin restaurantes. Debe haber sido intimidante, especialmente en días de niebla.

Castillo de Drachenfels

A lo largo de la Edad Media, los arzobispos de Colonia eran hombres poderosos. Aquí tenemos una configuración política especial del Sacro Imperio Romano: los arzobispos de Colonia, Maguncia y Tréveris no sólo eran altos dignatarios eclesiásticos, sino también importantes actores políticos del Imperio. Y sí, el arzobispo medieval de Colonia tenía que tener preparada su espada y el bastón del obispo. Reinaban en grandes territorios, obtenían el derecho a cobrar peajes a lo largo del Rin y a construir fortificaciones. Desde los días del Arzobispo Hermann II (1036 – 1056), tenían derecho a coronar a los reyes en Aquisgrán. Desde el siglo XIII en adelante, estaban entre los príncipes-electores que tenían el privilegio de elegir a los monarcas, así que los llamamos príncipes-arzobispados.

Ellos también llevaban la voz cantante en nuestra región. Desde 1118 tenían un castillo encima de la montaña Wolkenburg; era el primer castillo de la Siebengebirge. Pero su supremacía en la región era cada vez más disputada por los condes de Sayn del sur y los condes de Berg del norte.

Para fortalecer su posición, en 1140 el arzobispo Arnoldo I de Merxheim (EB 1137-1151) ordenó la construcción de un castillo encima de la montana Drachenfels. Pero sus hombres saquearon los pueblos de los alrededores, destruyendo campos y viñedos. Muchos de ellos eran propiedad del St. Cassius-Stift de Bonn, por lo que su abad Gerhard de Are insistió en que el arzobispo le transfiriera el castillo. Pero sólo cuando el arzobispo se metió en problemas, cedió: En 1149, la Fundación San Casio se convirtió en la nueva propietaria del castillo de Drachenfels.

En 1167 se terminó el castillo de Drachenfels. Era un castillo en lo alto de una colina, bien protegido por su ubicación y sus bretèches con maquicolaciones. Los atacantes apenas podían levantar equipo pesado de asedio; también estaban expuestos a flechas de fuego y piedras.

Los burgraves

El St. Cassius-Stift encargó a ministeriales que dirigieran su castillo. Este grupo de personas eran nobles no libres, aparecieron en la época de Barbarroja, se hicieron cargo de las tareas administrativas y también militares. En el castillo Drachenfels encontramos a un hombre llamado Godart, su apellido «de Drachenfels» significaba que él trabajaba en el castillo Drachenfels, no que fuera su dueño. Pero este arreglo resultó caro, así que alrededor de 1200, el St.  Cassius-Stift  otorgó el castillo como feudo a sus ministeriales, recibiendo una parte de los ingresos a cambio. Alrededor de 1225, el primer burgrave Heinrich de Drachenfels es mencionado en las fuentes históricas. Burgrave suena similar a landgrave, pero mientras que un landgrave era un miembro de la alta nobleza, un burgrave pertenecía a la nobleza inferior.

Piedras del  Drachenfels para la catedral de Colonia

Los burgraves de Drachenfels vivieron a través de alturas y profundidades. En 1248, el arzobispo Konrad von Hochstaden colocó la primera piedra de la nueva catedral gótica de Colonia. Comenzó una buena época para los burgraves de Drachenfels. La traquita de los Drachenfels era la piedra perfecta, y en 1273, el capítulo de la Catedral de Colonia y el burgrave firmaron un tratado sobre la extracción de traquita de los Drachenfels para la catedral – un proyecto enorme que rápidamente trajo a los burgraves una fortuna considerable.

15 años más tarde, se vieron envueltos en la guerra regional de la sucesión de Limburgo entre el arzobispo Siegfried II de Colonia y el duque Juan I de Brabante, y sufrieron una terrible derrota en 1288 en la batalla de Worringen. El arzobispo mismo y sus aliados, los burgraves de Drachenfels, Wolkenburg y el conde de Löwenburg, fueron hechos prisioneros por el conde de Berg y tuvieron que jurarle lealtad. La supremacía de los arzobispos en Renania desapareció, así como su dominio sobre la ciudad de Colonia, y nunca se recuperaron.

Los burgraves del castillo de Drachenfels se recuperaron. A finales de la Edad Media, en la época de la dinastía luxemburguesa, nos encontramos con el probablemente más famoso burgrave del  Drachenfels, Godart, que se hizo rico con la traquita del Drachenfels. Le pertenecían grandes territorios en la orilla izquierda del Rin, por eso les llamamos aún hoy «Drachenfelser Ländchen». El arzobispo de Colonia le debía mucho dinero, y en 1425 tuvo que empeñarle la montaña Wolkenburg con el castillo encima y la aldea de Königswinter.

Castillo de Löwenburg

El castillo de Löwenburg fue construido alrededor del año 1200 por los condes de Sayn. En aquel entonces, una guerra por el trono estalló en Alemania entre Felipe de Suabia, el hermano menor del difunto emperador Enrique VI, y Otón IV, Welf por su padre Enrique el León y Plantagenet por su madre Matilde de Inglaterra y su tío Ricardo I Corazón de León. Como Colonia era la fortaleza de Otón, la Renania fue devastada.

Los condes de Sayn estaban firmemente del lado de Otto. Una pelea sin cartel rabió entre ellos y Dietrich de Landsberg, un partidario de los Hohenstaufen. El castillo de Löwenburg fue construido en esos años. No antes que se casaron el conde Heinrich III de Sayn y Mechthild de Landsberg alrededor de 1215 la pelea terminó.

El matrimonio convirtió al conde Enrique III en un poderoso miembro de la alta nobleza, un hombre muy respetado y dueño de un gran condado. El Conde y la Condesa de Sayn hicieron muchas fundaciones religiosas. Lo más probable es que no vinieran muchas veces a su castillo Löwenburg, en aquel entonces era sólo una simple torre. Sin embargo, los condes de Sayn eran caballeros, y también lo era su rey Otón IV. Estoy seguro de que en aquel entonces había vida caballeresca en el castillo de Löwenburg, aunque ciertamente se vivía más simplemente allí de que en los grandes castillos de los condes de Sayn, castillo Blankenberg  en lo alto del valle del río Sieg y en el castillo familiar en Bendorf, Rin Medio. Podría haber sido de otra manera en años de guerra y agitación política?

El conde Enrique III y Matilde no tenían hijos, y cuando murió en 1247, el condado pasó a la familia de su hermana. Comenzaron tiempos difíciles para su viuda Mechthild. En su testamento, el conde había decretado que ella podía obtener, entre otras cosas, el castillo de Löwenburg de por vida, pero parece que los parientes de su marido insistieron en que ella se lo diera casi inmediatamente. Ya en 1248, tres cuartos del castillo de Löwenburg fue transferido a ellos, Mechthild nunca vivió alli, y alrededor de 1268/69 ella renunció a sus derechos sobre el castillo Löwenburg. Murió en 1284/85.

La siguiente generación en el castillo Löwenburg se llamaba «de Löwenberg», es decir, Juan I y Enrique I. Hicieron derribar la antigua torre y construyeron el castillo cuyas ruinas vemos hoy. A finales de la Edad Media, el castillo de Löwenburg pasó por una historia llena de acontecimientos hasta que cayó en manos de los condes de Berg en 1484.

Castillo Rosenau

En la Alta Edad Media hubo encima de la colina un pequeño castillo durante un corto período de tiempo, pero se sabe muy poco al respecto. Obviamente se construyó con mucha prisa en pocos años. Desde 1222 Dietrich de Dorndorf, un aristócrata inferior, se llamó a sí mismo Dietrich Conde de Rosenau. Murió en 1243, y todavía en el mismo año su familia vendió el castillo de Rosenau al cercano monasterio de Heisterbach, para ser derribado alrededor de 1250. Los motivos para llo han permanecido en la oscuridad hasta el día de hoy.

Castillos aduaneros al Rin Medio

Nuestra región está situada en el norte del valle del Rin Medio, hablando en términos medievales en la frontera sur del arzobispado de Colonia. Aquí, cuatro de los siete príncipes-electores del Sacro Imperio Romano – los arzobispos de Colonia, Maguncia y Tréveris y el Conde Palatino del Rin – ocupaban territorios, y también muchos duques regionales – el mapa parecía un mosaico. Los príncipes y duques del Rin habían descubierto que los peajes eran una fuente de ingresos lucrativa, e hicieron construir castillos aduaneros para asegurarse de que ningún barco pudiera pasar por su territorio sin paga. El castillo de Pfalzgrafenstein en Kaub, construido en una isla del Rin, es un famoso ejemplo.

Los castillos encima del Drachenfels y de la Löwenburg no eran castillos aduaneros. El puesto aduanoero cercano era Bonn (en sentido estricto, Bonn ya no es el Rin Medio). El arzobispo Konrad de Hochstaden recaudó peajes aquí, pero sin aprobación del emperador Federico II, por eso era ilegal, pero el arzobispo ya se había cambiado de bando, en la llamada «lucha final» entre el papa y el emperador, que era una guerra de exterminio, él apoyó al papa.

A lo largo de las décadas siguientes, el puesto aduanero de Bonn fue objeto de disputa. Cualquier candidato al trono que necesitara el voto del príncipe-arzobispo para ser elegido le concedía el derecho de recaudar peajes en Bonn al menos por algunos anos. Pero cuando un rey cambió su política o aún luchó para acabar con el poder de los príncipes-arzobispos, como hizo el rey Albrecht I, el peaje fue prohibido. Eventualmente, los príncipes-arzobispos tuvieron más influencia, y a principios del siglo XIV se les concedió el derecho de recaudar peajes en Bonn, incondicionalmente y para siempre.

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