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Los Siete Gigantes

Riese 

En tiempos inmemorables el Rin no corría de su fuente en Suiza hacia el Mar de Norte. Cerca de una pequeña aldea, el futuro Königswinter, una cadena de colinas hacía parar los aguas del Rin de manera que un gran pantano de agua remansado se formaba mientras que la aldea quedaba sin agua. Los habitantes sufrían mucho y buscaban solucionar el problema.

Por fin, encargaron a siete gigantes especialmente fuertes para cavar un pasaje a través de la cadena de colinas. Los siete gigantes llegaron, cada uno con una pala gigante sobre su hombro, y empezaron su trabajo. Tres meses después, llevaron a cabo su obra y las aguas del Rin empezaron a correr por un buen pasaje hacia el mar, dejando a sus lados tierras fértiles. Los habitantes de la aldea se pusieron muy contentos.

Después de haber recibido una buena recompensa, los siete gigantes prepararon su viaje de vuelta a casa. Pero no quisieron llegar en su hogar con sus palas todas sucias. Por eso las golpearon contra el suelo, y terrón por terrón cayó de las palas al suelo, formándose en colinas que con cada golpe se hicieron más altas. Cuando los gigantes por fin pusieron sus palas sobre sus hombros y se fueron de viaje, dejaron detrás de ellos siete montañas.