La guerra de los Trenta Años

Siebengebirge historia, temprana edad moderna, general Wallenstein
General Wallenstein en guerra

Unos 50 años más tarde, una guerra devastadora estalló, la Guerra de los Trenta Años (1618-48) que dejó detrás un país asolado y diezmado. Arriba ven al general Wallenstein y las ruinas Löwenburg y Drachenfels. Arriba ven las ruinas Drachenfels y Löwenburg, el general Wallenstein en la guerra.

Las potencias europeas se metieron, Suecia para apoyar a los luteranos y Francia para no permitir que los Habsburgos en el Sacro Imperio y España llegaran a ser más fuerte que Francia.

En 1632, el general sueco Baudissin marchó contra el arzobispado de Colonia. En 1633, tropas suecas conquistaron el Drachenfels y destruyeron el castillo, poco después fueron expulsados por los españoles. Casi al mismo tiempo, el castillo encima de la Löwenburg fue destruido también. En 1642, el arzobispo de Colonia mando destruir lo que había quedado del castillo encima del Drachenfels. La edad de los castillos había pasado, ya no podían resistir a las armas modernas y así mantenerles resultó demasiado caro. Años de terror siguieron. Los ejércitos de mercenarios marcharon por las tierras. Pagados tarde o nada en absoluto, robaron, saquearon y mataron. En el año 1638, Wolfgang Wilhelm, duque de Jülich-Cleves-Berg (1614-1653), escribió que en el ducado de Berg sólo 1/6 de los habitantes habían sobrevivido. Al final de la Guerra de los Treinta Años, regiones enteras estaban en cenizas y despobladas. No sólo la guerra, sino también hambre y epidemias habían matado a un sinnúmero de personas.

1648 se hizo por fin la paz en Münster y Osnabrück. No sólo el emperador, sino también los príncipes participaran y obtuvieron más autonomía en sus territorios, lo que significó una pérdida de poder del emperador. Ahora el Sacro Imperio consistió de unos 300 condados y ducados, y el mapa político se hice definitivamente un mosaico, dejando un territorio mucho menos cohesionado que los emergentes estados modernos que tenía a su alrededor.

Caza de brujas

Otro capítulo negro de esos días son las cazas de brujas en el Sacro Imperio entero. En los territorios de los arzobispos de Colonia y de los condes de Berg, cientos de personas fueron arrestadas por ser brujas o hechiceros, torturados y condenados a muerte en la hoguera. Un valiente combatiente contra los juicios de brujas fue el Dr. Johannes Weyer, el médico personal del duque Guillermo IV de Jülich-Cleves-Berg. Protegido por el duque, Dr. Weyer acusó el exceso de injusticia y las crueldades de los juicios de brujas en sus libros. Años más tarde, el sacerdote jesuita Friedrich Spee von Langenfeld luchó contra la caza de brujas, siempre corriendo el riesgo de ser acusado y condenado el mismo.

Referencias

El cuadro de Wallenstein es de la Wikipedia alemana, public domain section.

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