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Los dragones

Drache Tayfun

Algunas leyendas de las Siete Montañas nos cuentan de dragones - criaturas lúgubres y malévolas que devoran a seres humanos, hacen explotar naves y en general gozan de la miseria de otros. Pero estas leyendas hacen injusticia a los dragones. Muchas veces, la historia y aún las leyendas se escriben por los vencedores. Varias leyendas trepan alrededor de acontecimientos históricos o reflejan el espíritu de su tiempo, y así nos demuestran los dragones de la vista de los vencedores.

Desde los principios de la civilización occidental, la fuerza de los dragones simboliza el caos y las fuerzas incontrolables, proviniendo de tiempos inmemorables, que deben rendirse para que una nueva orden pueda formarse. La tradición cristiana elogia a combatientes de dragones como el arcángel Miguel y San Jorge. En la Alta Edad Media, la época en que florecieron la caballería y las epopeyas, el dragón ya se había convertido en el epitome del mal - así una lucha entre un hombre y un dragón fue al mismo tiempo una lucha entre el bien y el mal. El luchador de dragón victorioso fue considerado como héroe y asumió que tenía derecho a una posición destacada en la sociedad humana.

Así nos habla también la leyenda de Siegfried de Xanten, el héroe de la leyenda de los Nibelungen. En aquel entonces, Siegfried había matado a un dragón que había vivido en una cueva en el Drachenfels. Luego había escondido el tesoro de los Nibelungen capturado antes para algún tiempo en esta cueva. Más adelante, lo regaló a su esposa Kriemhild el día de las bodas. Pero no les trajo felicidad, pronto después sólo había odio y una lucha que les costó la vida a mucha gente, Siegfried mismo fue asesinado.

Hasta aquí la vista de los ganadores. Hoy día también podemos oír otros tonos en las Siete Montañas. Por fin, el dragón del Drachenfels tiene la oportunidad de contar su versión de la leyenda de Siegfried. Si usted se encuentra encima del Drachenfels, puede visitarlo y escucharle Ud. mismo.

Los dragones de las Siete Montañas nos demuestran lo que los dragones verdaderamente simbolizan: tener fe en nuestra propio fuerza, tener confianza y ser listos a aceptar todos partes de nuestra personalidad y seguir su camino, a veces aún superarnos a nosotros mismos. A veces oímos de dragones que guardan un tesoro. En los cuento de hadas es un tesoro de oro, plata y preciosas. Hoy, el dragón nos recuerda de que hay tesoros que descubrir en nosotros mismos. El fuego del dragón es energía de la vida, fantasía, la capacidad, de ver más allá de sus narices. Si continuamos a hablar mal de los dragones, nos quitamos más de lo que los dragones jamás podrían quitar a nosotros. Los dragones son criaturas mágicas con muchas capacidades especiales; pueden volar, lanzar fuego y están bien en todos los cuatro elementos. Los dragones guardan el principio y el fin del tiempo, están en el umbral entre los mundos y puedan moverse en nuestro mundo material igual que en el mundo de las hadas. Nuestras leyes físicas simplemente no son válidos para ellos. Quién podría realmente matar a un dragón?

Hoy, se suele considerarles a los dragones como animales de fábulas, desde hace mucho tiempo son desterrados en el reino de la fantasía. Los encontramos - en casi todas las matices del ogro lúgubre al dragón bebé con chupete - en muchas cuentos de fantasía y comics. O como atracción turística envejecida. Por lo menos es lo que pensamos. Sin embargo, esto no es más de una parte minúscula de la realidad, y gente con poca imaginación probablemente van contentarse con ella. Por favor, se recuerda Ud.: Los dragones son criaturas mágicas, nuestras leyes físicas no son válidos para ellos.

Si camina a través de las Siete montañas hoy día, no va encontrar a ningún dragón lanzando fuego. Como podría, ya que estamos en medio de un parque bajo protección de la naturaleza. Pero Ud. sentirá su presencia: cuando se siente en paz y completo, cuando es lleno de fuerza, si da rienda suelta a su imaginación de repente se abre para Ud. la salida de una situación que parecía sin salida antes.

Por eso, les ruego que abran no sólo sus ojos y sus oídos, sino también su corazón y escuchen con todos los sentidos.