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División religiosa

División religiosa

Alemania, alrededor de 1500. Arriba algunas impresiones de esta edad: el emperador Carlos V, un texto de los anabaptistos, el duque Guillermo de Berg, la cuidad de Blankenbergen su territorio.

La Iglesia Católica era una institución poderosa, pero mucha genta ya no tenían fe en los clérigos, pues muchos se enriquecían y llevaban una vida de lujo, aún de excesos. Para la gente medieval, el infierno y el purgatorio eran realidad, y peregrinaciones, limosnas y beneficencias tenían tradición. La Iglesia decía que el papa podría perdonar algunas penas en el purgatorio, y la gente donaban para ahorrarse a ellos mismos y a sus familiares eses dolores.

Reforma protestante

Cuando Martín Lutero publicó sus 95 tesis contra la práctica da las indulgencias en la Iglesia Católica, una época de escisión religiosa, aún de guerras empezó. Dentro de poco la reforma protestante se extendió en Alemania. Algunos príncipes se convirtieron, por ejemplo los de Hesse, Palatinado, Sajonia y Württemberg. Lo hicieron por convicción, sino también por cálculos políticos: al convertirse al protestantismo, acabaron con la autoridad del papa y los impuestos abrumadores a la curia en Roma. En sus estados pudieron establecer sus propias iglesias luteranas y así fortalecer su posición en frente del emperador católico Carlos V de la dinastía de Habsburgo. Obviamente, la reforma ya no era un asunto de teólogos solamente.

Carlos V, sin embargo, fue uno de los hombres más poderosos de su era, gobernando un imperio en el que "el sol no se pone": territorios extensos en Europa, heredados de sus antepasados españoles y borgoñones y las colonias españolas en América y las Filipinas. Carlos V fue el único emperador Habsburgo que, al menos por algunos años, reunió en su persona todo el poder de los Habsburgos. Debe haber odiado ver como se extendía el protestantismo en Alemania, sin poder interferir pues guerras contra Francia y los Turcos lo mantenían fuera del país.

Duque Guillermo IV de Berg

Desde la Edad Media Tardía, la mayor parte de nuestra región pertenecía al Ducado de Berg. En la época de la reforma protestante, los ducados de Jülich y Cleves en la orilla izquierda del Rin y el ducado de Berg en la margen derecha se unían en los manos de la familia de Cleves, y el duque Guillermo IV (en alemán: Wilhelm, 1539-1592) era un hombre poderoso. También era un humanista de mente abierta, en sus tierras vivían en paz católicos y protestantes. Su hermana Ana de Cleves era la cuarta esposa de Enrique VIII de Inglaterra.

En 1543, el duque reclamó Gelderland, un territorio en los Países Bajos limitando con el estado federado alemán de Renania del Norte-Westfalia. Con este territorio, su ducado hubiera sido una superpotencia regional, lo que le alarmó al emperador Carlos V. Después de su larga ausencia de Alemania, ahora pudo demonstrar su poder y imponer su voluntad a un príncipe alemán. Cuando las tropas imperiales marcharon por la ciudad de Bad Honnef, se metieron en peleas con los hombres del duque, y muchas casas fueron destruidas. Por último, el duque Guillermo fue derrotado. En el tratado de Venlo de 1543, fue obligado no sólo a renunciar a Gelderland, sino también a luchar enérgicamente contra la reforma.

Paz de Augsburgo

Desde hace décadas el emperador Carlos V luchaba contra el protestantismo y para salvaguardar la unidad de la cristiandad. Finalmente, el Concilio de Trento (1546-1563) tuvo lugar, pero los príncipes luteranos se negaron a participar. Una vez más Carlos V tomó las armas. Sus tropas, reforzados por mercenarios españoles e italianos, se impusieron, y los príncipes luteranos se subordinaron. A pesar de esta victoria, Carlos V no logró a establecer buenas relaciones con los duques alemanes, pues el predominio del emperador y de España les molestaba a la mayoría de ellos incluso los católicos. Cuando Carlos sugirió a su hijo Felipe II de España como su sucesor, los príncipes, con el apoyo del rey francés, se rebelaron contra él. Tras una derrota devastadora, Carlos V tuvo que retirarse (1556) en favor de su hermano menor Fernando.

El nuevo emperador Fernando I (1556-1564) hizo las paz con los luteranos. La Paz de Augsburgo de 1555 declaró que el príncipe pude elegir si se practica la confesión católica o luterana en su territorio - el calvinismo y el anabaptismo estaban prohibidos. Los súbditos estaban obligados a practicar la confesión de su príncipes, pero tenían el derecho de emigrar a otro principado (en latín "cuius regio, eius religio"). La Paz de Augsburgo también estipuló que un obispo o un abad si podrían convertirse en luterano, pero sin llevarles las bienes de este obispado o abadía (en latín: reservatum ecclesiasticum).

Calvinistas y anabaptistas en la región del Rin

Después de la derrota de Carlos V y la Paz de Augsburgo, la reforma se extendía de nuevo en nuestra región. Sin embargo, ahora dominaban las enseñanzas de Juan Calvino. En muchos pueblos se fundaron parroquias calvinistas, también en Niederdollendorf y, sobre todo en Oberkassel. Pero era peligroso confesarse al calvinismo, y estas personas sólo podían reunirse en secreto, ya que la Paz de Augsburgo no reconocía la confesión calvinista. Además, desde 1566 los Países Bajos calvinistas luchaban por su independencia de España gobernada por la línea española de Habsburgo, así las autoridades Habsburgos en Alemania no toleraban parroquias calvinistas en el imperio, justo en la frontera de los Países Bajos.

Aún más que el calvinismo, el anabaptismo como predicado por Menno Simons había ganado terreno en los pueblos en la orilla derecha del Rin. Esta gente consideraban inválido el bautismo infantil y abogaban por el bautismo de creyentes. Por otra parte, exigían la libertad de culto y se oponían a la autoridad de la Iglesia, lo que llevó a persecuciones severas por las autoridades católicas y luteranas. Estos anabaptistas eran pacifistas, pero sin embargo eran sometidos a juicio. Desde la Dieta de Speyer de de 1529, los anabaptistas que no abjuraban podían ser ejecutados en seguida - sin juicio.

Guerra de la Colonia (1583-1588)

El arzobispo y príncipe elector de Colonia, Gebhard Truchsee von Waldburg, se había convertido al calvinismo y se casó con la mujer que amaba, Agnes von Mansfeld. Según la Paz de Augsburgo, tuvo que renunciar a los territorios del arzobispado. Sin embargo, Gebhard se negó, y esto no sólo era contra la ley, sino también un asunto de poder político. Como el arzobispo de Colonia fue un príncipe elector, su voto ahora calvinista podría haber llevado a una mayoría protestante en el colegio electoral. El capítulo de la catedral de Colonia lo reemplazó por un católico, Ernesto de Baviera de la dinastía Wittelsbach.

Ambas partes tomaron las armas. Gebhard fue apoyado por las tropas del Palatinado, Ernesto por tropas de Baviera y España. Durante los años siguientes la guerra de Colonia rabió. El castillo de Godesburg donde Gebhard se había afosado fue sitiado y destruido en 1583. La ciudad de Königswinter con el castillo encima del Drachenfels fue ocupada y saqueada hasta que llegaron las tropas de Baviera y la rescataron. Gebhard tuvo que huir. Con el apoyo de tropas holandesas regresó y conquistó Bonn en 1587. Sin embargo, cuando los holandeses retiraron sus tropas en 1588, tuvo que darse por vencido.

Con el arzobispo Ernesto de Baviera, una serie de arzobispos procedentes de la dinastía Wittelsbach de Baviera comenzó (1783-61). En el curso de la Guerra de Colonia, muchos castillos medievales y pueblos habían sido destruidos, la Paz de Augsburgo había sido violado. Además, ambas partes habían llamado tropas extranjeras en el país.

Referencias

Los cuadros son de la Wikipedia alemana, public domain section.